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Entre velos

En una mesa apartada de miradas curiosas conversan dos individuos, un hombre y una mujer. El sosiego no parece ser el mejor de los atributos de él. Ella, en cambio, vigila su expresión corporal, su tono y volumen y, sobre todo, su entorno. " Dos en la barra, jubilada y comercial. Tres holgazanes de la obra pública de enfrente, bebiendo en horario laboral, en aquella mesa. Nadie más. No hay riesgos ". — Antes que entremos en materia, relájate. —le coge la mano derecha con firmeza y la sostiene sobre la mesa.— No te conviene alimentar tu estrés, menos aún que nadie se fije en ti. — Pero ¿cómo pretendes que lo haga? ¿Eres consciente de lo que planteas? —mira a su alrededor, tapa su cara con una mano y deja caer su cabeza sobre la mesa, posando sus manos sobre la nuca.— De esta no salimos, Sarah. De esta no salimos, te lo digo. — Deja que te cuente cómo lo veo yo: —acaba de liarse un ci...

Diálogo interno

Despacio. No tenemos prisa. El Mundo seguirá ahí, cuando hayamos acabado. Seguirán ahí adoquines y farolas. El Mundo continuará observándonos, impávido. Eterno bodegón inamovible. Frío edificio gris. Continuemos, pues, nuestro camino. Nada hay que deba influir en ello. No mires, no escuches. Sencillamente: camina. Camina y no cedas un paso al sendero, pues al otro extremo nos espera el descanso. No necesitamos apresurarnos, solo camina. No repares en la mirada de cuervos o en el baile que dibuja el ramaje, sólo tratan de desviarte de tu camino. Del nuestro. Camina y no preguntes, no dudes. Jamás has de dudar de mí, pues ¿quién más hay aquí? Oh, ya. ¿Dudas ahora? Sigamos, nos aguarda el verdadero descanso. Vamos. ¿Qué haces ahí parado? El camino está a este lado. ¿Qué pueden tener de interesante esas flores? ¿Y esas lagartijas, correteando entre las rocas? Nada. Nada q...

Matar al patrón

  Vivimos una época dorada para la comedia, en este país. Lo cierto es que sólo es así económicamente. La comedia tiene ahora un patrón y no llegó por casualidad. Tras su escampada de la autonómica, donde sí dirigía y escribía sus propios guiones, sobrevino la bestia. Una bestia que generaba crédito sólo con existir. Y ese crédito sirvió para algo: abrir un espacio real para la comedia, en televisión. Algo más que necesario. ¿Cuál es el problema, pues? La Bestia también tenía hambre. Hambre del inagotable talento para la comedia de guionistas y cómicos de Stand-Up. Ese hambre condujo a la Bestia a un estado de apoltronamiento caciquil, en el que ya nada nacía de su propio ingenio. Un ingenio que había gozado de la mejor salud habida y, ahora, yace moribundo pisoteado por la ambición, la codicia y el prejuicio indiscriminado. Mil cómicos fueron masticados...

Ciego

¿Para qué? Algo que no consigo dejar de preguntarme. Me interesa más el propósito que la causalidad. Eso u olvidé la importancia de un por qué. Ya no. No hay un por qué. Todo dejó de tener un sentido definido hace tiempo. Todo fluye, en un río subterráneo. Todo fluye sin poder replantear el caudal, tampoco hay modo de meter el pie y formar parte de ello. Os escucho, converso con vosotros desde mi celda. Converso pero no participo, no soy capaz, siento el curso del agua pero no alcanzo a dejarme arrastrar por él. Os escucho pero no os veo. No puedo veros. Imagino sonrisas y miradas amables, allí abajo. Las imagino porque no puedo verlas. Todo es una representación de vuestra imagen real, no consigo alcanzaros. En realidad no tengo ni puta idea de cómo sois, no consigo alcanzaros. Os escucho. A veces recibo con alegría palabras amables pero no consigo ver quién las dijo, de nada sirve. Aún así, os escucho. Maldigo cada minuto de mi insulsa vida, como maldigo cada palabra bonita que no co...

Colitis (final)

— Lo que me faltaba, —interrumpe quien no debería, cómo no — aguantar el puto catalán. — Si no te gusta, ¿qué haces aquí, Paco? —Pepe se dirige al facha, con soberbia—. Hasta donde yo sé, cuando tú llegaste aquí, no eras más que un crío. Vamos, que te has criado aquí, así que menos tontás y más pagar la cuenta a menudo, que no veas el pufo que me tienes montao . — Nada que añadir, señoría. —deja ir, con retintín, nuestra protagonista— Y usted, ¿que opina? —se dirige al único personaje callado hasta ahora—. ¿No será también uno de ellos? Con el gesto ensombrecido, debido a ser invitado a participar, el tipo extraño y callado se atusa la ropa, pasa las manos, de arriba abajo, por su cara y se aclara la voz. (Como narrador sería un gran hijo de puta si lo dejara aquí, ¿verdad?) — ¿Qué quieres que diga, muchacha? Seguro que tú tienes mejores argumentos para rebatir a este espécimen que yo —echa mano a su bolsillo, todo su brazo derecho está en tensión—. Lo único que ...

Colitis (pt2)

    Una chaqueta almidonada aparece encajada en el centro de la pantalla , desatendiendo todas las recomendaciones cinematográficas acerca de la proporción áurea y la atención del espectador; parece tener algo que decir, o eso cree: — Última hora en el juicio sobre el caso del Paseo Tribuna: como podemos saber, según información de agencias, Paco Marchena y Mariano Casagrande han sido indultados por el juez Maroto, desestimándose así toda causa impuesta sobre ellos. Tanto la fiscalía como el juez han estimado retirar la imputación a ambos, encausados anteriormente por delitos de prevaricación, amenaza y coacción y pertenencia a grupo criminal. Tras una dura semana de vistas y sesiones, los acusados pueden descansar, al fin. Ampliamos información en el Telediario Segunda Edición, a las 20:30, 19:30 en Canarias. — Manda cojones... — esputa con desdén el regente — . Está claro que para que le encierren a uno, hay que ser pobre. ¡Y, a poder ser, rojales! — No te ...

Colitis

        Esta mañana el cielo decidió que un enorme cúmulo, en forma de bicornio imperial y blanco como Alemania, era el mejor tocado para presentarse al Mundo. Curioso modo de hacerlo, por lo que aún estaba por llegar. El objeto principal de este relato se dirige, con parsimonia, a su abrevadero colectivo de cabecera. Nunca apresurada pero con viento favorable, sin dudas sobre si la cafeína podía ser buena aliada o no, nunca es momento para detenerse a discernir si lo es. El inconfundible aroma a heces caninas y amonio de procedencia homínida le incita a no detenerse, ni por una fracción de segundo, a admirar el cuadro urbano, atestado de hormigón, calzadas de alquitrán, obedientes hormigas y pulmones alquitranados; sería deshonesta si concediera demasiada atención al alquitrán ajeno. Quizá fuera más urgente analizar el propio pero, ¿para qué?. " Plácida y ligera manera de expirar " piensa mientras sorbe con ansia su porción de monóxido en monodo...